Fomentando el mercado nacional de la música cubana

Para nadie es un secreto que la música cubana es la manifestación artística de nuestra cultura que mayor reconocimiento internacional tiene, y es que en nuestras tradiciones la música y el baile tienen un lugar muy especial; forman parte de nuestra idiosincrasia, nos identifican.

Pocos países en el mundo pueden mostrar un listado de géneros musicales tan amplio la mayoría de los cuales ha tenido una repercusión internacional y hasta influencia en otros géneros musicales. Decir Cha cha cha, Mambo, Danzón, Rumba o Son, forma parte del vocabulario popular en muchas partes del mundo… y es también decir Cuba.

Pero además esto no se limita al ámbito popular dentro y fuera del país. Ejemplos como Ernesto Lecuona, Rita Montaner, Amadeo Roldán, Leo Brouwer o Chucho Valdés nos llevan también a planos internacionales de la música en diferentes géneros y espacios.

Sin embargo, no existe en Cuba un mercado consolidado para el consumo de la música grabada, organizado desde el sector cultural empresarial. Y contrariamente a lo que esto podría suponer, si existe un alto consumo de música, especialmente de la cubana, que transita por caminos que van desde la “semi-legalidad” hasta la circulación ilegal de pistas y grabaciones.

No es el lanzamiento de un nuevo disco lo que despierta el interés del consumo, sino lo que la radio en sus distintos programas de éxito, más lo que suele difundirse en discotecas y centros nocturnos, lo que en definitiva va marcando la pauta y orienta el mercado hacia uno u otro género o agrupación musical.

Los artistas lo saben y por eso se preocupan sobre la difusión por las vías antes mencionadas.

Esto no tendría nada de raro si no fuera porque en la mayoría de los casos esta difusión ocurre de manera separada de la orientación de la industria musical nacional.

Diferentes razones, en el orden económico sobre todo, han llevado a esta situación durante años. No es mi propósito analizar las causas sino pensar sobre las posibles soluciones de cara al escenario actual.

Un vistazo a la situación actual

El mercado internacional de la música ha cambiado drásticamente en los últimos 5 años, fenómeno que se viene repitiendo desde principios de este siglo, a partir de la aparición en el mercado, de la música en formato digital, que si bien comenzó con problemas en el orden legal, rápidamente fue asumido por las grandes casas discográficas internacionales, y poco a poco ha ido desplazando a las grabaciones en soporte CD que por muchos años había liderado el mercado.

No es que haya desaparecido la compra de CD, como algunos han dicho o vaticinado, sino que este ha ajustado su cuota de mercado (alrededor del 33% actualmente) a partir de la aparición de nuevas formas de consumo.

En la actualidad ni siquiera la descarga de grabaciones digitales (tipo MP3) lidera el mercado pues es el “streamming” o “escucha en línea” lo que ha tomado la batuta.

Obviamente esto ha cambiado dramáticamente la forma de comercializar la música y sobre todo el nivel de ingresos esperados para cada proyecto, aunque por otra parte ha democratizado más el acceso de las personas al tipo de música o artistas de su preferencia.

Si bien las grandes “estrellas” del ámbito musical internacional siguen percibiendo grandes ingresos por sus éxitos musicales, la media de los artistas no conocidos o poco conocidos probablemente gane mucho menos que en la época que lograba sacar un disco al mercado y obtener ingresos por ello.

Creo que antes las casas discográficas corrían un mayor riesgo en este sentido y de alguna forma protegían al artista de su catálogo, sopesando las pérdidas que por un lado tenían con las ganancias que otros proyectos generaban.

Pero volviendo al tema que analizábamos si bien el “streamming” es hoy el rey de cara al consumo, los artistas y las casas discográficas continúan trabajando todas las líneas posibles de difusión, desde la descarga directa hasta la distribución en CD, incluyendo la producción de videoclips y su comercialización.

Un factor fundamental en este cambio significativo del mercado de la música lo tiene el sostenido y acelerado desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en los principales mercados internacionales, pudiendo precisarse los siguientes factores:

-Incremento considerable en el uso de los smartphones como herramienta principal de acceso a Internet.
-Aumento significativo en el desarrollo de aplicaciones para móviles y sitios Web adaptados a las características de los móviles (diseño “responsive”) habituando al consumidor a la utilización de este medio.
-Incremento sustancial de los anchos de banda a los servicios públicos para el acceso a Internet. Un enlace personal de 4 Gbit/s en muchos casos se considera bajo.
-Generalización del servicio telefónico 4G permitiendo a los usuarios más facilidades para el acceso.
-Incremento en la habilitación de servicios WiFi, incluso de manera gratuita, en establecimientos públicos.

En este entorno también está presenta la música y los músicos cubanos, gracias a las gestiones comerciales de las casas discográficas cubanas y también la de los propios artistas. Pero carecen de un referente en el mercado. Ya sabemos lo controlado que es el mercado de la radio y la TV a nivel internacional para poder competir con las estrategias de compañías como SONY o Warner, por lo que muchos artistas acuden a medios como YouTube para palear estas carencias. Pero igual estos proyectos se pierden dentro del océano de videos que esta plataforma representa, sin dudas uno de los medios digitales más consultados actualmente.

Habría que trabajar el posicionamiento de una marca (Brand) a través de canales de YouTube que sirviera como referente y fidelizara a los clientes para lograr un mayor impacto a esta escala. En fin hay mucho aún por hacer en este sentido pero volvamos al mercado nacional.

La situación específica de Cuba

Omara y Buena Fe.

Tenemos que analizar el caso Cuba de manera independiente pues por las limitaciones que aún tiene el acceso a Internet en Cuba, resulta difícil que los consumidores cubanos se alineen a las tendencias internacionales o formen parte de este entramado global de medios digitales orientados al consumo.

Pensar en escucha tipo “streamming” en Cuba es casi un sueño todavía tanto para audio como para video, sin embargo, en los últimos dos años ha crecido exponencialmente el número de personas con dispositivos móviles (la mayoría de ello del tipo smartphone), el acceso a Internet desde servicios WiFi y específicamente desde los móviles, además de los esfuerzos que se hacen por llevar el acceso a Internet a los hogares cubanos mediante enlaces dedicados del tipo DSL. También ha crecido el ancho de banda de los servicios que utilizan empresas e instituciones y en el país se trabaja por la generalización del servicio telefónico del tipo 3G y la introducción del 4G.

Aunque se trabaja en el desarrollo de una pasarela de pago cubana es cierto que aún no está disponible ninguna y las internacionales no pueden utilizarse en Cuba por las limitaciones que impone aún el obsoleto bloqueo norteamericano. Sin embargo, ya se han probado mecanismos de pago a través del servicio de telefonía móvil, bien mediante el pago de SMS o desde la propia facturación del servicio.

También se ha incrementado considerablemente la capacidad de almacenamiento en servidores locales, tanto en empresas e instituciones como en los de ETECSA.

Todo esto nos deja el panorama listo para comenzar a realizar acciones de cara a la conformación de un mercado nacional de nuestra música donde no solo se demande determinado género o artista, sino donde cada cual pueda escuchar lo que prefiere y se pueden dar a conocer novedades y proyectos de todo tipo.

¿Qué podemos hacer?

En primero lugar el mercado del CD no está muerto, muchos menos en Cuba, así que no debemos desestimarlo. Pienso que se debería trazar una estrategia conjunta para fomentar este consumo, lo cual va desde la realización de ferias específicas con este objetivo, hasta la organización de modelos de producción y negocio que se adapten más a las condiciones del mercado.

¿Por qué no se puede aplicar al sector de la música las experiencias que ya se han aplicado al sector del libro? La Feria del Libro es un ejemplo de cómo, a pesar de la notable disminución internacional de los hábitos de lectura, en Cuba se sigue consumiendo literatura de todo tipo y se genera una gran expectativa en la población cada vez que se acerca la época de la Feria. Y además esto se produce no solo en La Habana sino a lo largo de todo el país.

Bajo este concepto se pudieran producir no solo los discos de los géneros musicales menos favorecidos en el consumo popular, sino compilaciones de las mejores y más populares grabaciones del año, de aquellas cosas que marcan pauta o incluso de los mejores discos que seguramente ya recuperaron por otras vías la inversión en ellos realizada y pueden tener una salida de forma más modesta hacia mercados de menos poder adquisitivo.

Pero además durante la celebración de estas ferias se pudieran habilitar servicios de descarga digital con una amplia gama de grabaciones de todo tipo y con mecanismos de pago mediante bonos, pagos a través de los servicios del móvil u otros, con la debida promoción y orientación al consumidor.

Estos procesos servirían de prueba para la extensión de servicios de este tipo a nivel nacional, en la medida que sigan mejorando las condiciones tecnológicas en el país, así como los servicios asociados a estas (por ejemplo, el cobro online).

La misma limitación que nos impide hoy formar parte del entramado internacional de distribución de música digital nos facilita habilitar estos servicios solo para el mercado doméstico evitando interferencias con las posibles negociaciones internacionales que hayan ya realizado casas discográficas y artistas.

Pero además no limitemos nuestro pensamiento únicamente a la comercialización de las grabaciones musicales. Asociado a los espacios digitales de difusión también puede estar la letra de las canciones, fotos de los artistas, información sobre ellos, fotos y video durante el proceso de grabación o con mensajes de los artistas a su público, y otras muchas variantes que de forma gratuita atraigan el interés de los fans y centre la atención sobre estas nuevas modalidades de un público habituado a obtener la música de sus artistas favoritos de manera ilegal.

También se abre una posibilidad de comercialización de partituras de la música cubana (incluyendo la música actual) totalmente ausentes del mercado y de libros o materiales impresos sobre nuestra música y sus creadores.

Se han hecho pruebas como esta en teatros y salas de concierto donde se han realizado conciertos de diferentes agrupaciones. ¿Por qué entonces no las generalizamos? Por ejemplo, el pago de una entrada a un concierto en el teatro “Karl Marx” o la Sala “Heredia” pudiera incluir la descarga “in situ” de dos o tres temas de la agrupación que se presenta. También la compra de un CD en un concierto puede dar un bono para descargar de forma digital ese CD completo en los servicios habilitados para ello.

En fin que posibilidades existen y si algo caracteriza a nuestros profesionales es su creatividad y nivel de adaptabilidad a las condiciones disponibles.

No podemos seguir esperando a que estén todas las condiciones para comenzar a trabajar en este sentido. Cambiar costumbres y patrones lleva tiempo y no siempre se obtienen los resultados esperados a corto plazo. Pero ¿para cuando lo vamos a dejar? Mientras más nos demoremos más difícil será. ¡Manos a la obra entonces!

¿Y tú…..que opinas de esto?

Grabando en estudio Omara Portuondo e Israel Rojas

Grabando en estudio Omara Portuondo e Israel Rojas

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Acerca de osadiaz

Director de Cubarte
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