Cuba y “Los Paraguas de Cherbourg”

Los Paraguas de Cherbourg

Los Paraguas de Cherbourg

Imagino que tiene que sonar muy raro eso de ver, en el título de este artículo, la palabra “Cuba” unida al nombre del emblemático musical del cine francés, pero les aseguro que no hay nada de raro. Yo mismo pasé por ese estado de sorpresa cuando supe lo que ahora les voy a contar.

Para los más jóvenes y los menos “cinéfilos” les comento que “Los Paraguas de Cherbourg” (título original: “Les Parapluies de Cherbourg”) es un film francés de 1964, dirigido por Jacques Demy, protagonizado por Catherine Deneuve (por entonces una desconocida de apenas unos 18 años) y Nino Castaelnuovo, con música del gran compositor francés, fallecido recientemente, Michel Legrand.

Podría pasar como una película francesa más, dentro de la historia del cine galo, pero se ha convertido en un clásico de referencia dentro del cine musical mundial, pues la película es completamente cantada (algo realmente difícil de lograr) y no son “canciones con letras” que los actores cantan, sino que es el propio guión el que ha sido musicalizado para ser cantado.

Quizás hoy nos parezca muy natural, como hemos visto en filmes más recientes como “Los Miserables (2012) o La La Land (2016), que este tipo de musical pueda hasta triunfar, pero hacerlo en la década del 60 fue todo un reto.

Uno de los problemas técnicos más serios que tuvo el film fue el doblaje, pues ninguno de los actores cantaba verdaderamente en escena, sino que doblaban lo que cantantes profesionales, especialmente escogidos por Legrand para el film, habían grabado en un estudio.

General Quintin Banderas

General Quintin Banderas

¿Y quién fue el escogido para cantar el papel de “Guy Foucher”, el personaje principal masculino del film? Pues nada más y nada menos que José Bartel. ¿Y quién es José Bartel? Pues un cantante, músico, arreglista, nacido en Lille, ciudad del Norte de Francia a orillas del río Deûle, en 1932, hijo del músico cubano José Bandera con una francesa de Estrasburgo, quien a su vez era hijo del General José Quintino Bandera Betancourt (Cuba, 1834 – 1906).

Si señores, como lo oyen, José Bartel es nieto del conocido Quintín Banderas, general de tres guerras con el Ejército Libertador Cubano, mambí de pura cepa. Así que fue la voz del nieto de Quintín Banderas la que se grabó para la película “Los Paraguas de Chesbourg” que todavía sigue conquistando corazones y haciendo que más de uno derrame una lagrimita ante el amor imposible de “Guy” con “Geneviève”.

Un poco de historia.

Jose Bartel

Jose Bartel

José Bandera, el padre de José Bartel, fue un músico cubano, ejecutante del saxo alto, la flauta y el bandoneón, que se asila en Francia en 1930 durante una visita a París de la orquesta cubana conque tocaba. Allí fue donde conoció a la madre de Bartel, y este nacería el 24 de febrero de 1932. Otra extraña coincidencia pues el 24 de febrero fue el día que se produjo el llamado “Grito de Baire” con que comenzara en Cuba la Guerra de Independencia de 1895, y es también la misma fecha del cumpleaños de Michel Legrand, con quien Bartel tendría después un especial vínculo de trabajo.

El matrimonio de los padres de Bartel se produce en una época en que las uniones interétnicas eran casi inexistentes y mal vistas, por lo que ellos pronto se separan, y la vida del pequeño niño queda marcada por las giras de su padre y los muchos cambios de dirección. Nada extraño entonces que ese “nomadismo” acompañara a Bartel durante toda su vida.

De niño, José aprendió a cantar, a tocar la batería, al claqué y a conocer todos los éxitos americanos de la época, que cantaba en un inglés perfecto, porque era muy bueno con los idiomas. Después del desembarco en Provenza, se convirtió en la mascota de una gran banda de estibadores negros americanos de la 6ª División Portuaria con sede en Marsella. En 1946, cuando sólo tenía catorce años, su padre lo llevó con él a París, y José audicionó frente a Aimé Barelli y su orquesta, quien lo contrató inmediatamente como cantante y percusionista. Imaginen al famoso músico instrumentista francés Aimé Barelli, teniendo ante sí a un niño de catorce años que canta, baila, y toca el piano con singular maestría, sencillamente un niño prodigio, y a pesar de su corta edad lo contrata como cantante de su orquesta. Tiene que haber sido algo realmente deslumbrante para que Barelli pudiera tomar esa decisión. Comienza entonces para Bartel la agitada vida de las “tournés”. Pero por las noches, estudia música: armonía, contrapunto, fuga, etc.

Actuó en la orquesta de los grandes “standards” americanos, por esa época aún desconocidos en Francia. En abril de 1947, la Dizzy Gillespie Big Band tocó en el conocido club Les Ambassadeurs, y como varios músicos de la big band dejaron de trabajar debido a una disputa con Gillespie, este contrató a Aimé Barelli y a varios de sus músicos para reemplazar a los ausentes… incluyendo a José, quien tuvo el gran honor de reemplazar al gran Kenny Hagood.

José toma clases para entrar en el conservatorio, pero estando de gira todo el tiempo con la orquesta de Aimé Barelli, no lograr pasar los exámenes de ingreso. Así pues, aprendió el oficio de arreglista de forma autodidacta. Aime Barelli, satisfecho de su joven díscipulo, le ofrece la oportunidad, tres años más tarde, de convertirse en el director de orquesta más joven de Francia. Dirige la orquesta por primera vez en 1950, en el Sportlng Club de Mónaco. Más tarde Aimé Barelli le pidió, en 1954, que creara su propia orquesta para el Casino de Monte-Carlo.

En 1957, José Bartel parte para Argelia. Permanece allí 29 meses. Cuando vuelve a París, forma su orquesta y con ella da la vuelta al mundo, Dirige la orquesta, canta, compone sus melodías y sus orquestaciones. En una de sus múltiples escalas en París, graba su primer disco. Al final de esta gran tourné, disuelve la orquesta y graba su segundo disco.

José Bartel frecuentaba los clubes de bebop de Saint-Germain-des-Prés y era miembro de la banda de Juliette Greco, luego de “Chez Castel”, donde se hizo amigo de Jean-Pierre Cassel y Sacha Distel. Los primeros años de la década del 60 marcaron un gran “boom” en la industria discográfica con la llegada del yéyés. José Bartel se convirtió en arreglista, director (dirigió los primeros discos de Régine, Nicole Croisille, Petula Clark), trabajó para Polydor, Pathé Marconi, y produjo France Gall.

Así queda el panorama listo para su encuentro con el cine.

Bartel y el cine

En 1963, Bartel comienza una muy especial relación con Michel Legrand que le abre el camino dentro del cine.

Grabando Los Paraguas

Nino Castelnuovo, José Bartel y Jacques Demy grabando “Los Paraguas de Cherbourgo”

Michel le pide a José que sea la voz de “Guy” (Nino Castelnuovo), el rol principal masculino en “Les Parapluies de Cherbourg”, una película cantada en su totalidad. Para José, la partitura es difícil, de hecho, a Michel Legrand, un excelente compositor, le gustaba escribir partituras que se adaptaran a su tono de voz, es decir, un tono más alto que la voz de José. Además, José acaba de ser víctima de un accidente de coche que podría haberle costado la vida, y se ve obligado a grabar sentado con la pierna enyesada. Supera estas dificultades y hace una magnífica interpretación de la misma, su dúo con Danielle Licari, que pone voz a la “Geneviève” de Catherine Deneuve, funciona a la perfección. Es la primera vez en la historia del cine francés que los cantantes doblan a los actores. El éxito de la película anima a José a perseverar en la Canción como género musical.

Tras esta grabación y el éxito de la película, José pidió permiso a Michel Legrand para grabar un “single” con el tema musical de los Paraguas de Cherburgo, pero le fue denegado, pues Michel Legrand quería que su música permaneciera muy “pura” y perteneciera sólo a la película. Desafortunadamente unas semanas más tarde, Nana Mouskouri grabó las canciones de “Les Parapluies…” en solitario en un disco que fue un éxito. José finalmente grabó más tarde un disco con los temas del film pero mantuvo siempre una cierta amargura por este “éxito” que nunca habría tenido, y que podría haber dado un nuevo giro a su carrera.

Primer disco de José Bartel

Primer disco de José Bartel “Toi et le reste du Monde” (EP, Barclay-Tempo, 1967)

En 1967, continuó su colaboración con Michel Legrand siendo la voz cantante del actor Grover Dale en el famoso film “Las Señoritas de Rochefort” (Les Demoiselles de Rochefort). Como dato curioso, en la misma película, si se escucha con atención, también se le puede escuchar en algunas frases del personaje “Guillaume Lancien” interpretado por el actor Jacques Riberolles y doblado por Jean Stout en la canción “De Rochefort à Hambourg” (¿error de la partitura?, ¿indisponibilidad de Jean Stout en el momento de la grabación?… quién sabe). Durante los quince días de grabación de la banda musical de este film, José Bartel preparó el primer disco del que compone la música de sus 4 títulos.

Les-Demoiselles-de-Rochefort

Les Demoiselles de Rochefort

En 1968, prestó su voz cantada y hablada para el “King Louie” en la versión francesa del animado de Walt Disney “El Libro de la Selva”, un gracioso orangután que en el mejor estilo swing de la época se animó a semejanza de quien le pusiera voz en la versión original en inglés: Louis Prima, también conocido como el Rey del Swing.  La versión de Bartel es sin dudas excelente. Su sentido de la improvisación “scat” y el swing cantado están extraordinariamente adaptados a la obra de Louis Prima. Solía decir tenía buenos recuerdos de este doblaje, aunque la grabación requirió mucho esfuerzo vocal por su parte.

Ese mismo año, fue la voz cantada por Anthony Newley (personaje de Matthew Mug), apoyado por Dominique Paturel para los diálogos, en “El Extravagante doctor Doolitttle” (L’Extravagant Docteur Doolittle) bajo la guía del director artístico Michel Gast. Cinco magníficas canciones, adaptadas por Eddy Marnay, que para la ocasión, combina las funciones de adaptador de canciones y director musical del doblaje.

También en 1968 dobla Don Francks en la película musical “El Valle de la Felicidad” (La Vallée du Bonheur).

Michel Legrand lo contrató además para cantar como solista en “El Hombre del Buick” (L’homme à la Buick) de Gilles Grangier (1968) y “Salvajes” (Le Sauvage) de Jean-Paul Rappeneau (1975).

En 1974, José Bartel es el doble agente Cleavon Little (Bart) en la versión francesa de la conocida comedia de Mel Brooks “Blazing Saddles” (Le shérif est en prison)

Siguiendo su vínculo con Michel Legrand, en la década de 1980, los dos hombres colaboraron juntos en un proyecto de música cinematográfica en torno a Nureyev. José graba en el estudio durante veinticuatro horas, pero la película nunca se estrenará.

Michel Legrand ocupó un lugar especial en la carrera de José, e incluso se convirtió junto con Michel Colombier en uno de los dos “padrinos” de su hijo David cuando se doctoró en composición en los Estados Unidos antes de convertirse en un brillante baterista y compositor de música contemporánea.

Estas experiencias como cantante de música cinematográfica le permitieron a José participar en el doblaje, un ambiente que sin embargo le resultaba bastante cerrado y difícil para encontrar un lugar propio.

Versatilidad y buen oficio

José Bartel no se dedicó a una sola cosa, aun con los éxitos que tenía en dentro del cine, es por eso que los mismo compone canciones (para Serge Reggiani: “Le premier amour du monde”) y música cinematográfica (L’italien des roses (1972) y Spermula (1976) de Charles Matton), realiza jingles para televisión, que arreglos para series de televisión (Arsène Lupin).

En 1967, el gran productor Norbert Saada le confió la dirección artística de un nuevo sello, “La Compagnie”. Un año después, José Bartel creó su propio sello, “Grenadine Music”, donde produjo Nemo, un grupo de música de vanguardia que combina jazz fusión, funk y rock progresivo. François Bréant, organista del grupo, comentó de él: “José Bartel era más cantante y músico que productor. Por eso también le queríamos”.

Nemo sólo hace dos discos, pero José está encantado de colaborar en estos discos, cuyos intérpretes formarán más tarde el equipo de músicos de Bernard Lavilliers. También creó una banda de la que se convirtió en su cantante solista, la “Júpiter Sunset”, y que, contra todo pronóstico, tuvo un gran éxito en 1970 con el título “Back in the sun”.

José pone su carrera como cantante solista en espera, por lo que graba relativamente pocos discos. Sus únicas oportunidades para cantar en el escenario son cuando dirige su orquesta en giras donde hace bailar a la gente en casinos (La Baule, Cannes, giras en Alemania), pero la moda de las orquestas pasa muy rápido, ya en rivalidad con las orquestas filipinas e italianas que formaban excelentes combos.

Bartel en una obra de Moliere

Bartel en una obra de Moliere

En diciembre de 1972, en el marco del “Año Molière” organizado en la Comédie-Française, Jean-Louis Barrault pidió a Michel Colombier que hiciera algunos arreglos “pop” de la música de Lully para su nueva producción de “El Burgés Gentilhombre (Le Bourgeois Gentilhomme) con Jacques Charon en el papel principal.  Barrault llama a su lado a José Bartel, Anne Germain, Géraldine Gogly, Dominique Poulain, Nicole Darde, entre otros, para interpretar las secuencias musicales en escena. El espectáculo se realizó de forma continuada hasta la muerte de Jacques Charon en octubre de 1975. Todos los cantantes conservarían años después un excelente recuerdo y un cierto orgullo de este trabajo para el más prestigioso de los teatros franceses.

"Vous fait danser" de Jose Bartel

“Vous fait danser” de Jose Bartel

Pocos años después de esta experiencia particularmente enriquecedora, a José se le ofreció la dirección artística del Sporting Monte-Carlo Club. Continúa este trabajo como organizador de eventos, especialmente para los eventos internacionales internos de IBM. En este contexto, organiza conciertos de Shirley Bassey en las Bahamas (acompañado por la Count Basie Orchestra), Charles Aznavour en las Bermudas, o Julia Migenes en Palm Beach (acompañada por la Florida Symphony Orchestra). Más tarde, se le encomendó la dirección artística del Jazz Club Lionel Hampton (club de jazz del Hotel Méridien Etoile, en París).

Un día tuvo la idea de organizar un festival de blues, yendo a los Estados Unidos para inspirarse en lo que se estaba organizando allí. Le sugirieron montar su festival en Perpiñán. Comenzó así la preparación de este festival mientras trabaja para el Hotel Meridiano. Después de incesantes viajes entre París y el Sur de Francia, decidió dejar París y establecerse en Perpiñán. Pero el festival no estaba organizado y no podía venderlo a otra ciudad. Tres años de trabajo perdidos. Vivió seis años en Toulouse y luego en La Rochelle. Estos fracasos lo opacan un poco y ya no tiene proyectos a futuro, incluso comienza a escribir una autobiografía, pero no encuentra editores.

Festival de Varadero 1967

Festival de Varadero 1967

En una entrevista que realizaran para Radio Habana Cuba los periodistas Marie Dominique Bertuccioli y Joaquín G. Santana en el 2003, José Bartel recordaba su participación en el Festival de la Canción en Varadero en 1967, representando a Franica, y comentaba sobre su relación con Cuba y entre otras cosas les decía “El retiro no me place mucho pero hay que resignarse. Ser músico a los 71 años no es muy fácil. Sobre todo, en estos momentos”.

José Bartel falleció 26 de Octubre del 2010 en la mayor discreción y de manera casi anónima, a los 77 años de edad.

Creo que Bartel será recordado por sus magníficas grabaciones para Aimé Barelli y por la música de las películas de Michel Legrand, pero también por una carrera más bien ecléctica de un artista “nómada” que no ocupó el mismo lugar durante mucho tiempo tanto “geográficamente” como profesionalmente. Tal vez su éxito demasiado joven o su falta de ambición le impidieron forjarse de una carrera profesional más sólida. Con el tiempo se descubrirá y apreciará mejor su obra, así como la calidad y la pureza de su voz. José Bartel es indiscutiblemente uno de los mejores cantantes que ha tenido Francia. algo de lo que los cubanos podemos sentirnos también orgullosos.

PD: Quiero agradecer a Rubén Aguiar Muñoz que me puso en contacto con esta interesante historia y este articulo que ha servido de base a mi publicacion:

Hommage à José Bartel

 

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